sábado, 27 de febrero de 2016

Miedo

He decidido arrancar pero

...Tengo miedo...



Durante toda la vida el miedo ha sido el invitado especial a cualquier situación, es el acompañante de las ocasiones más tristes y también de las más alegres, el miedo como visitante silencioso en nuestras casas, nos analiza y nos incita a, según el, tomar todo con calma y analizar muy bien todas las posibilidades, argumentando que solo así conseguiremos el propósito deseado. El miedo nos propone muchas "Y", bifurcaciones que nos llevan a decidir, muchas veces, basados en ese miedo que el propios anhelos. 

Y es que el miedo como una enfermedad silenciosa, se ha ido propagando en casas, familias, colegios, oficinas y hoy en día, a mi modo de ver, es una pandemia que no hace ningún tipo de discriminación.

Cuando hablo de miedo, no me refiero al pánico o temor a algo, el miedo que nos hace sombra es el que no nos permite hablar y luchar por lo que consideramos justo o equitativo, en pocas palabras, tenemos miedo a hablar y hacer respetar nuestras opiniones.

Vivimos en una sociedad donde la critica se ha disfrazado de "constructiva" para permitir juzgar y maltratar sin ningún tipo de filtro, lo cual fácilmente conlleva a que el miedo por opinar, por hablar, por expresar nos inhabilite y con actitud conformista simplemente callemos. 

Este silencio temeroso nos ha convertido en seres pocos solidarios, inmunes a la situación ajena, cómplices de toda injusticia, toda vez que "si opino, si hablo", corro el riesgo de ser juzgado y tratado como entrometido. Hemos sido adoctrinados por décadas en refranes como "calladito se ve más bonito" o "esclavo de tus palabras y dueño de tu silencio" vendiéndonos así, la errónea idea de que hablar sobre lo que pienso, solo me ocasionara mas problemas. Si bien es cierto que Dios nos regalo dos oídos y una boca, para oír mas o hablar menos, Dios sabia de este miedo y por eso nos regalo dos ojos y dos manos, para también ver mejor y para estar plenamente atentos a las injusticias o a los maltratos e irrespetos.

Le tenemos miedo a prácticamente todo, a defender a una mujer que es gritada en plena calle por su pareja, o a un hombre que es escupido por otro hombre, tememos a una profesora que le dice lento o "niño problema" a nuestro hijo, a nuestra pareja que nos manipula con detalles si no hacemos si voluntad, a un "indigente" que se sube al bus y nos presiona a darle dinero, al gobernante que nos intimida con la fuerza publica, a los guerrilleros que nos secuestran en nuestras propias casas, en fin, le tememos a hablar porque siempre tenemos frente a nosotros un arma física, moral o mental que nos amenaza con la muerte de nuestro pensamiento. 

Hoy debo confesar que por más de un año he tenido miedo a arrancar este proyecto, que aún, si soy honesta, no sé como encaminarlo, pero, que viendo como el miedo a opinar esta oprimiendo a la sociedad, he decidido empezar a escribir, a opinar y a hablar de lo que pasa en mi vida en general.

Sigo con miedo y sé que éste aumentará en cuanto empiecen las "criticas constructivas" pero en mi corazón arde el anhelo de poder ayudar por medio de mis escritos, pues sé que Dios será Mi editor, Mi productor, Mi redactor y Mi director en este nuevo proyecto que se llama "Sin tanto cuento".

Espero me sigan leyendo...


Andre del Ro



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